15 de abril de 2026

Leer una etiqueta: IGP, DOP y los faroles entre medias

Una etiqueta no es una garantía. Es una afirmación. La diferencia es significativa.

La UE opera un sistema de designaciones geográficas y de calidad. Tres importan en el mundo de las especias.

IGP (Indicación Geográfica Protegida) vincula un producto a un territorio específico y exige que al menos una etapa de producción — cultivo, transformación o elaboración — tenga lugar allí. Pimienta de Kampot, Piment d'Espelette, Noix de Grenoble: todas IGP.

DOP (Denominación de Origen Protegida) es más estricta: cada etapa debe realizarse en el territorio definido. Ninguna especia ha obtenido DOP bajo reglamento europeo, aunque varias lo han solicitado.

Los Presidios Slow Food operan fuera del marco regulatorio europeo. Un Presidio no tiene fuerza legal — pero suele indicar un nivel de compromiso productivo más granular que el mínimo europeo.

Tres trampas a evitar

Primera trampa: confundir origen con certificación. "Producto de Camboya" no dice nada sobre la variedad o el proceso. Segunda trampa: nombres de marca privada diseñados para sonar oficiales — "Gran Reserva", "Selección Artesanal" — no tienen contenido regulatorio. Tercera trampa: IGP mal atribuida. Un producto "elaborado con pimienta de Kampot" no es lo mismo que "pimienta de Kampot IGP."

El indicador más fiable tras la certificación oficial es un productor con nombre y un número de lote trazable. Cuando una etiqueta lo dice todo excepto quién cultivó y cuándo, está ocultando algo.